El Paradigma sociocultural y el reto docente


El Paradigma sociocultural y el reto docente.



Antes de abordar de manera puntual la pertinencia o no de un paradigma socio-cultural mediado por la tecnología digital en el diseño, aplicación y evaluación de propuestas pedagógicas , cabría en primera instancia aclarar las relaciones de los términos que se logran incluir, para tener una mejor comprensión de ellos y de las dinámicas y lógicas que puedan apoyar o no una apuesta pedagógica desde este paradigma en el que la oleada de ofertas y demandas tecnológicas hemos tenido que vernos involucrados los docentes de básica y media de las instituciones educativas en Colombia.

Empezaré por decir entonces que la palabra paradigma, apunta a la serie de convicciones, practicas y construcciones coherentes, permanentes y sociales instauradas por comunidades de práctica con la idea de la instauración de una forma de ver las situaciones y de abordar las problemáticas, tal y como lo señala Castell (2002), con su interpretación de la construcción de sociedades de conocimiento a partir del uso constante de las herramientas sociales y comunicativas.

En ese caso, los docentes como comunidades de práctica vigentes y en permanente construcción seriamos quienes validamos o no la posibilidad de adoptar, crear y/o establecer en la actualidad herramientas de comunicación socio culturales que permitan hacer que la praxis pedagógica y educativa no se anquilose y que adopte tal vez por la fuerza de la movilidad tecnológica herramientas y aplicaciones virtuales y en red para la transformación de procesos educativos, elemento que es reforzado en las palabras de Fernández-Cardenas, (2009). al establecer que “…las TIC han dado lugar a la emergencia de comunidades virtuales, en las cuales, de manera similar a otras comunidades, el lenguaje, la participación social, y la apropiación de herramientas culturales desempeñan un papel central en la construcción de conocimiento y de las identidades de los participantes…”

Lo que en otras palabras puede redefinir el hecho que la academia en tiempos de formación es solamente un espacio inicial al que puede dársele continuidad en el tiempo a través del uso compartido de experiencias, reflexiones, contribuciones y prácticas pedagógicas transformadas en varios escenarios distintos a lo largo del tiempo.

La avalancha de exigencias sobre el manejo efectivo de aplicaciones y programas para el diseño atractivo de propuestas educativas, se hace cada vez más evidente, lo que a la larga conlleva a una resignificación de la formación docente en términos de competencias y habilidades para el desempeño en las instituciones educativas. Ante esta afirmación cabría preguntarse entonces al respecto de esto: ¿Es posible concebir un proceso de formación pedagógica hoy en día sin incluir los presupuestos y competencias digitales de tanta demanda en la actualidad?

La respuesta tal vez más simple sería que NO y no sólo por las demandas estructurales y funcionales que se supone con el contacto globalizado de la información, sino también porque los estudiantes actuales a los que se les ha denominado nativos digitales, se sienten más cómodos y requieren de mayor acompañamiento en espacios emergentes como las redes sociales, como lo sugieren Gafni y Dieri (2012) al mencionar que entre algunos de los beneficios tangibles de Facebook se encuentra el obtener información académica y de apoyo en especial cuando el curso es muy difícil y es revindicado por Wegerif (1998)  al decir que “Facebook, es una herramienta que puede dar el sentido de comunidad necesario para que los estudiantes en línea se sientan integrados como parte de una comunidad”

Siendo esa la situación, el establecimiento de  sociedades de aprendizaje a través de tecnologías digitales, así como su evaluación y reflexión permanente suponen en palabras de Daniels, (2003) entender que el conocimiento es fruto de la construcción histórica y social y del planteamiento de soluciones a necesidades contextuales, por lo que en ningún momento se debe desarticular del plano local de la escuela y de las comunidad educativa que edifica dicho proceso.

La globalización de la información no supone siempre la globalización de soluciones a dificultades particulares, en esencia lo que se busca desde la transformación de las practicas desde un paradigma sociocultural, es la comprensión emergente de las realidades particulares y como estas pueden verse retratadas, reflexionadas o revalidadas en espacios virtuales.

Como cierre podemos decir entonces que si bien se hace necesaria la construcción actividades pedagógicas desde un paradigma sociocultural “uno de los elementos vitales de acción es la necesidad de fomentar la creación, difusión y evaluación de materiales digitales educativos de calidad…” Gértrudix y otros  (2007) con lo que los docentes veríamos involucrada la voluntad de abrir espacios colaborativos y cooperativos de diseño, aplicación y evaluación de nuevas herramientas a favor de intereses comunitarios.

Escrito por:
Óscar Darío Asprilla Mosquera.
A01312363

Referentes

Castells, M. (2002). La dimensión cultural de Internet. Andalucía Educativa, (56), 9–10.

Fernández, J. M. C. (2009). Las tecnologías de la información y la comunicación desde la perspectiva de la psicología de la educación.

Gafni, R. y Deri, M. (2012). Costs and Benefits of Facebook for Undergraduate Students. [Versión electrónica]. Interdisciplinary Journal of Information, Knowledge, and Management, (7),  46-61.

Wegerif, R. (1998). The social dimension of asynchronous learning Networks. Journal of Asynchronous Learning Networks, 2(1), 16.

Daniels, Harry, (2003)  Tendencias actuales en la teoría sociocultural y de la actividad, en Vygotsky y la pedagogía, Editorial Paidós, primera edición, 103-138.

Gértrudix Barrio, M., Álvarez García, S., Galisteo del Valle, A., Gálvez de la Cuesta, M. C. y Gértrudix Barrio, F. (2007). Acciones de diseño y desarrollo de objetos educativos digitales: programas institucionales. Revista de Universidad y Sociedad del conocimiento, 4, 1, 14-25.

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